*El 70 por ciento de este sector de la población no tiene acceso a un empleo formal, por lo que dependen de trabajos sin prestaciones sociales o el autoempleo.

POR Baltazar SÁNCHEZ HUERTA

  LÁZARO CÁRDENAS, MICH.- «Desde hace 18 años padezco una lesión medular que no me permite tener movimiento, sólo del pecho para arriba. Siempre estoy en silla de ruedas. Mi discapacidad fue causada por la delincuencia, en 2002 quisieron asaltarme en la vía pública y me dieron un balazo. Ahora soy artesano y me dedico a dar talleres y clases de manualidades, también me toca salir a vender mí trabajo a taquerías o afuera de la tienda departamentales; sin embargo, desde que empezó la contingencia por el coronavirus, mis ingresos se han reducido hasta un 90 por ciento.

  No tengo un salario fijo como profesor de artesanía o manualidades, pero eso es poco y no me alcanza de acuerdo con la Secretaría de Salud y la Organización Mundial de la Salud (OMS), las personas con discapacidad son consideradas grupos vulnerables ante el Covid-19, debido a que algunas de nosotros no podemos tener problemas de inmunosupresión que compliquen su estado de salud al contraer el virus. No obstante, su vulnerabilidad no cesa ahí.

  La neta yo no sé qué sea eso del virus. La gente anda bien “paniqueada”. Me entero del virus por los compas que andan hablando aquí en los puestos, pero para mí todo sigue igual. Si no salgo a trabajar, ¿Qué como? Yo no tengo a nadie. Todo el día me la paso aquí afuera vendiendo mis dulces o lapiceros con tejidos. A veces me voy al mercado, pero esto de momento ya no deja”, cuenta Emigdio López.

  A más de dos meses de registrase los primeros casos de Covid-19 en Lázaro Cárdenas, el distanciamiento social ha ayudado a contener los brotes de contagio en la región incluso en el país, pero también ha dejado a gran parte de la población sin su sustento, ante ello, un numeroso grupo de personas con discapacidad se debaten hoy entre la decisión de cuidar su salud o proteger su fuente de ingresos.

  Por su parte, Mario Vallejo asevera que el ser emprendedor hace que dependa directamente de sus ingresos diarios. Admite que le da miedo contagiarse, más como discapacitado, pero él no ve posible que pueda cumplir el encierro al cien por ciento porque tiene esposa e hijos que mantener. “La situación económica es mucho peor para las personas con discapacidad, las ventas bajaron un 90 por ciento.

  Los datos proporcionados por la Enadid destacan que 50.9 por ciento de las personas con discapacidad son adultos mayores, lo que significa que los riesgos en medio de la epidemia en el municipio y el país, aumentan, no sólo por casos de inmunosupresión ocasionados por su discapacidad, sino por posibles padecimientos crónicos, lesiones y su condición económica.

El Inegi considera a las personas con discapacidad como el grupo social más discriminado del país.

  Aunque las autoridades de salud federal, estatal y municipal consideran a las personas con discapacidad entre los grupos sociales vulnerables, no se ha establecido hasta el momento un programa de apoyo que ayude a estas personas a no exponerse en la emergencia sanitaria.

  “El gobierno debería brindarnos apoyos económicos como lo han hecho en otros países. Estímulos de aquí a tres meses, por lo menos. La obligación de las autoridades es brindarnos algún estímulo, en primera, porque somos personas con discapacidad, y en segunda, porque somos vulnerables”, expresan.

  El pasado 25 de marzo, el presidente Andrés Manuel López Obrador aseguró que se adelantarían cuatro meses de los apoyos a menores de edad con discapacidad. No obstante, más de la mitad de esta población somos adultos mayores. El primero de mayo se presentó la Guía para la protección de la salud de las personas con discapacidad, enfocada en aspectos como la comunicación, los cuidados, la vigilancia y las medidas de prevención pertinentes, dejando fuera los apoyos económicos.