*Cambio de Dirigencia Nacional frente a la ausencia de liderazgo unificador en LZC

POR Baltazar SÁNCHEZ HUERTA

  LÁZARO CÁRDENAS, MICH.- Los Delegados, militantes y seguidores del partido de Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA) en la reciente Sesión rumbo a la renovación de la dirigencia nacional se distinguió por mantener una férrea disciplina partidista, que significaría la pérdida del líder por excelencia del partido, la ruptura entre facciones se hizo evidente. Sin embargo, ¿hasta qué punto ha afectado la falta de un liderazgo unificador en la cohesión interna del grupo? Con el análisis de las votaciones o la encuesta.

  Fróben Estrada, Ex Secretario de Trabajo de la Sección 271, y actual obrero de PEMEX, dijo que la llegada de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) al gobierno ha significado un cambio brusco en la vida política del país. Los partidos de la derecha fueron utilizados por la burguesía nacional y el imperialismo para impulsar todas sus políticas durante los últimos 30 años, lo que los desgastó de manera profunda, y la derrota tan humillante frente a AMLO los ha desfondado. Como resultado directo de esto hoy vemos como algunos “personajes” del PRI renuncian a su partido entre escándalos de corrupción; el PAN también sufrió la misma dosis, pero en menor medida y el PRD definitivamente está a punto de desaparecer y, para hacerlo de manera honrosa, está haciendo un frente con todos los personajes más escandalosos, repugnantes y viscerales contra AMLO.

   Los más “listos” de estos partidos -con un largo colmillo en los saltos intrépidos para buscar huesos- se han refugiado en Morena. Esa burguesía que por muchos años se apoyó en el PRI y el PAN para impulsar sus políticas también se ha sumado al partido en el gobierno. No es raro que quienes disputan hoy la dirección en este partido reflejen estas tres fuerzas: el empresarial que busca desplazar a las bases de morena y poner al frente a empresarios y defender un programa empresarial; el de “ex” de diferentes partidos, todos burócratas arribistas cochinos que buscan cargos y puestos a como den lugar, y la corriente o fuerza que es la mano de AMLO dentro del partido.

  El año pasado Morena se convirtió en el partido más votado en la historia del país en las primeras elecciones presidenciales que se presentaba. Un ascenso meteórico llamó la atención de aquéllos que ven a los partidos como botines económicos, como trampolín político para afianzar sus fortunas personales o familiares, para asegurar algunos años de vivir del estado. Erróneamente se les recibió en el partido con los brazos abiertos “porque había que sumar para ganar la presidencia”, “porque en Morena caben todos” y aquéllos que habían demostrado ser unas fichitas “se podían purificar al entrar al partido”.

  Algunos dicen, para justificar esta política de incluir a indeseables ex priistas, ex panistas, ex perredistas, burgueses explotadores y corruptos, que gracias a ellos se ganaron las elecciones. Esto es falso, lo que hizo que la gente votara masivamente por AMLO fue el hartazgo acumulado por años de ataques, de la violencia y la pobreza. Muchos de estos “nuevos militantes” entraron a ocupar candidaturas o a coptar las estructuras de Morena. Por cierto, muchos de estos no sumaron votos, sino que restaron porque su trayectoria simplemente era inaceptable.

  En aquellos momentos nosotros escribimos que esa política de puertas abiertas para toda esta bola de vividores solo estaba empeñando el futuro del partido, parecía que AMLO estaba dispuesto a perder al partido con tal de ganar las elecciones hoy el tabasqueño de esto se ha dado cuenta y anuncia que de corromperse morena él renunciará.

  Los de izquierda y forjadores de Morena en el seno del PRD, fue nuestra propuesta era hacer un frente único con las organizaciones sociales, políticas y sindicales de los trabajadores, de las mujeres y la juventud con la fuerza que habían emergido de todos los movimientos que surgieron durante y contra la política del gobierno de Peña Nieto. Se hizo lo contrario por parte de la dirección nacional, el partido tendió a conformarse como un aparato electorero cortando el vínculo con el movimiento social. Hoy algunos burócratas de Morena llaman movimiento social a los mítines que ellos mismos organizan y a los cuales llevan acarreados.

  Las elecciones donde salió victorioso Andrés Manuel quebraron a los partidos de la derecha y sus aliados. Esto fue un duro golpe para el imperialismo americano y para la burguesía nacional más rancia y reaccionaria, los cuales se habían apoyado en esos partidos para impulsar una política brutal contra la clase obrera, las mujeres y la juventud, principalmente. La burguesía que no tiene más lealtad más que al dinero, no vende su alma a algún partido, ahora han entrado de forma clara al gobierno de AMLO y a Morena, están tratando de recuperar lo perdido en las elecciones, coptando puestos de dirección dentro de Morena, poniendo asesores cercanos al presidente y aguantando con los dientes apretados algunas cosas que no les gustan del nuevo gobierno. Sin embargo, lo que no están dispuestos a perder es su capacidad política y económica.

  Las fuerzas básicas ellos han encontrado en la actual presidenta de Morena, Yeidckol Polevnsky, a una aliada natural, alguien de su clase, que les ha abierto las puertas de par en par. Les ha dado candidaturas a gubernaturas, como por ejemplo Jaime Bonilla en Baja California, así como candidaturas a diputaciones plurinominales como la de Julieta García Zepeda. La actitud burocrática y de derecha, saboteando el Instituto de Formación Política y desplazando a todo aquél que se le ponga enfrente se fortaleció después de que, en el congreso ordinario del año pasado, Morena decidiera dejar a Polevnsky un año más en el cargo y suspender las elecciones internas.

   Hoy, ya sin ningún tipo de freno, Yeidckol ha desconocido los acuerdos de las instancias de Morena que están por encima de sus facultades como presidenta, con albazos a impuesto a sus incondicionales en puestos clave para controlar el padrón electoral de Morena. El ejemplo más claro es la imposición de Leonel Godoy en la secretaría de organización del actual Comité Ejecutivo Nacional. Además, tiene el control de más de 20 comités ejecutivos estatales, pues ella los ha impuesto en esos cargos, como en Michoacán.

  Podemos decir que cuenta con la mayoría de la estructura del partido a nivel nacional. Es un pequeño ejército de burócratas y burgueses de media y alta clase que pululan dentro del partido. Gente que se ampara en sus cargos y en el dinero para ganar la siguiente elección interna, su candidata, por supuesto no puede ser otra más que la misma Yeidckol. Aunque no hay ningún documento que los diferencie de la política de Morena, estos representan una de las alas más de derecha y oportunistas dentro del partido.

   Para este sector, lo ideal es poner gente con buena sonrisa en las candidaturas, que tengan un buen nivel económico y sean suculentos en su cultura, se les podría denominar como unos fifís de izquierda. Por otro lado, la política de AMLO con respecto a las alianzas implicó que gente que pululaba entre la “izquierda” oportunista y la derecha “reformadora” se pudieran juntar e integrar a Morena. Hablamos de gente como el Senador Ricardo Monreal y todo su séquito de compinches, el Diputado Mario Delgado, etc. Esta gente nunca debió entrar a Morena si se hubiera actuado siguiendo los estatutos.

   Ellos y muchos más que son parte de sus equipos o que son pájaros de menor vuelo, se formaron en la nefasta tradición de acarreo de gente para llenar mítines, para ganar asambleas, utilizar los cargos de representación popular para hacer negocios personales o familiares -tráfico de influencias- y para impulsar políticas de derecha que van en contra de nuestro pueblo -como la reforma educativa-. Aunque no se puede decir que es una fuerza homogénea, porque cada uno de estos personajes tiene agenda propia para cumplir sus intereses personales, si los podemos agrupar en un solo bando, los que actualmente están apoyando a Mario Delgado.