*Una humilde vivienda ha quedado en medio de una laguna sin poder bajar los niveles a falta de salida del agua.
POR Baltazar SÁNCHEZ HUERTA
LÁZARO CÁRDENAS, MICH.- El 16 de octubre es una fecha que difícilmente olvidarán los habitantes de la comunidad de El Arrollo del Barco y otras colonias aledañas, para ellos, existe un antes y un después a ese día y es que bastaron solo unas horas para perder todos sus bienes y pertenencias que bastantes años les costó obtener.
La señora Sugey Mosso Sánchez, tiene muy presente la inundación, ese día, en cuestión de minutos, tras las intensas lluvias de Narda y Prisilla, el desbordamiento del canal Arroyo del Barco, el agua comenzó a subir rápidamente hasta ingresar a las casas, rebasando poco más del metro de altura; si salían a las calles, la cantidad de agua era mucho mayor.
«Estaba lloviznando y de repente se vino el agua, se fue metiendo poco a poquito, hasta que nos llegó casi a la cintura adentro, y afuera más arriba».
¿Qué les dijeron las autoridades? «Pues, según, iban a ayudar a arreglar las casas, porque se nos derrumbaron de abajo, se comieron las casas, nos quedamos si muebles, sin nada, todo, todo se nos destruyó».
En medio de la tragedia, se vieron esperanzados con las promesas de ayuda por parte de las autoridades. Sin embargo, con el paso de los días a casi dos semanas, éstas, a decir, de Mosso Sánchez, quedaron en el olvido.
«En nada, nada, nada nos han ayudado. Y vinieron, midieron, checaron hasta dónde llegó el agua y todo, y no». ¿Qué les han dicho a ustedes? «Pues, no sé, a nosotros, como ya no llegó ayuda pues ya no, no procuramos, porque, pues, puras promesas y nadie nos ayudó».
Líder de las difieres colonias, aseguran que a nadie en su comunidad le llegó apoyo alguno, todas las casas siguen con las huellas de la inundación: puertas en mal estado, muebles desgastados por el tiempo que permanecieron en el agua y el fuerte olor a humedad que no salido ni con cloro de las paredes y los pisos.
Y la recuperación ha sido lenta, debido a que la mayoría de los habitantes estuvo, y sigue, pagando muebles y aparatos eléctricos que perdieron durante las lluvias que dejó la tormenta tropical; es decir, aunque los perdieron con la inundación, las deudas en las empresas siguen.
Ahora, a casi diez días de la peor inundación vivida en esta comunidad, los vecinos, cuestionan a las autoridades estatales y federales sobre los apoyos prometidos, los cuales a la fecha, siguen sin llegar al municipio una máquina para abrir zanjas y bajar los niveles de agua porque aparte abunda el zancudo.
