*El gran reto del Sol Azteca para el 2021: MATG

POR Baltazar SÁNCHEZ HUERTA

  LÁZARO CÁRDENAS, MICH.- En medio de la contingencia sanitaria por el Covid-19 y ante un escenario político no tan alentador a nivel nacional, el Partido de la Revolución Democrática (PRD) cumplió este pasado martes 5 de mayo un aniversario más de su fundación: el número 31. Después del PRI y del PAN, es el tercer instituto político con mayor antigüedad en el país.

  Recientemente (4 de marzo), el tricolor cumplió 91 años, mientras que el blanquiazul cumplirá 81 el próximo 16 de septiembre. O sea, el Sol Azteca, como también se le conoce al PRD, está chavo ante el “PRIAN”, destaco el Licenciado Marvin Alexis Toledo Gallardo, Secretario de Juventudes del Comité Estatal del PRD Michoacán.

  Antes de las elecciones de 2018 hubo quienes apostaron que desaparecería del mapa político y que perdería su registro ante el Instituto Nacional Electoral (INE). Y, ¡Oh, sorpresa!, No se les concedió ese deseo a sus malquerientes. El PRD sigue vivo, especialmente en los estados del sur, como es el caso de Guerrero, Michoacán su cuna de donde, en su momento su líder moral. el Hijo del General Lázaro Cárdenas del Río estuvo al frente, el Ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano.

  Los que le desearon su extinción política fueron algunos personajillos que antes militaron en sus filas y que ahora están en el partido en el poder Morena. Sí, aquellos que se beneficiaron con importantes cargos públicos y candidaturas en los mejores tiempos del Sol Azteca, y que se bajaron como ratas cuando el barco empezó a hundirse.

  Es cierto, nació dividido como instituto político, tal y como lo está ahora Morena, con bastantes tribus o grupos políticos. El 5 de mayo de 1989 y luego de la amarga experiencia de Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano en las elecciones presidenciales de 1988 y de la unión de varias fuerzas de izquierda y de un sector progresista del PRI, surge el PRD con una ideología política de izquierda.

  En sus primeros años, a los perredistas les costó bastante esfuerzo, sangre y persecución política por parte del Estado mexicano para consolidarse ante la opinión pública y ante el electorado. En los años 90s y a principios del siglo XXI, el PRD fue una fuerza política radical que bloqueaba carreteras y tomaba edificios públicos y pozos petroleros; y que adoptó una postura contestataria y un discurso anti sistémico.

   A tal grado que el priista José Francisco Ruiz Massieu, gobernador de Guerrero en el sexenio 1987-1993, lo llamó el partido de la sangre y la violencia. La mayoría de sus dirigentes y legisladores estaban en contra de todo y a favor de nada, como fue el caso de Andrés Manuel López Obrador, quien se atrevió mandar al diablo a las instituciones en 2006, tomar pozos petroleros en 1994 y bloquear carreteras y el Paseo de la Reforma.

  Poco a poco, algunos personajes del PRD entendieron que ese no era el camino para llegar a la cima del poder, sino a través del diálogo, la construcción de acuerdos y el respeto a las instituciones.

  Y, a pesar de todos sus errores, al PRD hay que reconocerle su contribución a la vida democrática del país y a la creación de instituciones autónomas, tales como el Instituto Federal Electoral (hoy Instituto Nacional Electoral/INE) y la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH). También se le reconoce su participación en la aprobación de importantes leyes que han beneficiado a los mexicanos.

En Michoacán y Guerrero, el PRD está más vivo que nunca.

  En 2018 no fue sepultado electoralmente. Dio batalla y sin alianza ganó en 24 municipios, y en alianza con el PAN y MC ganó en nueve. Mientras que Morena y el Partido Encuentro Social (PES) ganaron 16 presidencias municipales.

  En la elección de senadores y diputados federales y sin que sus candidatos hicieran una campaña a ras de piso, Morena se alzó con el triunfo gracias al efecto AMLO. El único distrito donde Morena mordió polvo fue el perredista Antonio García Conejo, ganó en las urnas con amplio margen. Incluso, fue de los pocos candidatos opositores a Morena que ganó uno de los distritos electorales federales en disputa. O sea, el efecto AMLO le hizo lo que el viento a Juárez. ¡Zas!

  Lo que el PRD requiere urgentemente es lograr la unidad para enfrentar la desmedida soberbia de los dirigentes de Morena y al silencioso PRI que también se prepara para dar la batalla en 2021. Tal vez la caballada en el Sol Azteca esté flaca, pero eso no quiere decir que sus dirigentes estén echados en la hamaca. De entrada, tiene dos prospectos visibles a la gubernatura. Y desde hace unos meses se mueve en todo el estado para escuchar y recibir propuestas para enriquecer el proyecto que él denomina “Michoacán necesita un plan”.