*Conozca la dolorosa batalla por sobrevivir de los músicos y agrupaciones en Lázaro Cárdenas
POR Baltazar SÁNCHEZ HUERTA / Redacción
LÁZARO CÁRDENAS, MICH.- La pandemia por el coronavirus silenció la música de los mariachis en la ciudad y puerto michoacano de Lázaro Cárdenas, donde los músicos esperaron en vano los festejos por el día internacional de este emblema de la cultura del país que se celebraba el 21 de enero.
Sin sus instrumentos en la mano -por el riesgo de ser multados por las autoridades locales-, los músicos vieron transcurrir el día de los Mariachis en México, de los tradicionales cantantes vestidos de «charro». «No hay conciertos, casinos, ni terrazas; no tenemos eventos para nada ahorita», dijo Polo Macero, un mariachi de 60 años, acusando de ello a la pandemia del covid-19 y restricciones para combatirla.
“Las autoridades no nos dejan trabajar libremente por la contingencia, los Mariachis. Eso es lo que nos ha afectado mucho», afirma. Con su chaqueta bordada, sombrero de ala ancha y botas de campo, considerado como un elemento fundamental de la cultura mexicana, el mariachi fue reconocido como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad hace diez años por la Unesco.
En el país existen escuelas especializadas de mariachi, pero usualmente es un oficio que se pasa de generación en generación. «Mis hermanos son músicos casi todos y mi papá también, y a mí también me gustó agarrar la vihuela [instrumento de cuerda similar a la guitarra] y soy mariachi como ellos», dice por su parte Sandra Luz agrega que sin trabajo en Lázaro Cárdenas, muchos de sus compañeros piensan irse a Estados Unidos.
«Pero es lo mismo porque también la gente allá está asustada», añade. Esperamos que la autoridad local se interese por fomentar esta cultura varonil y femenil, innovación Mexicana, una orquesta formada exclusivamente por mujeres.
“Estamos vivos y a sus órdenes», y dar una luz de esperanza a uno de los sectores más azotados económicamente por la pandemia en el municipio, el estado y el país. «Yo no lo dejo porque ha sido lo que me ha dado para sostener a mi familia y tener una casita, para nosotros esto no es un trabajo es un arte, lo que hacemos es cultura y es una tradición de muchos años», dijo.
