*Obrero recuerda Sicartsa a 32 años de la privatización, externa sus andanzas

 POR Baltazar SÁNCHEZ HUERTA / Redacción

  LÁZARO CÁRDENAS, MICH.- La empresa Siderúrgica Lázaro Cárdenas Las Truchas, SICARTSA, la paraestatal, trae muchos recuerdos a los costeños y a los adoptados por esta región, principalmente a quienes laboraron en dicha empresa desde la construcción de esta empresa, la cual no ha dejado de operar desde hace 32 años en que se pensó que cerraría.

  SICARTSA, que para las nuevas generaciones es una empresa moderna con tecnología de punta hoy tiene su historia mexicana y de la entidad, el pilar de la industria siderúrgica en el país y símbolo del crecimiento industrial en Michoacán.

  Don Odilón Ovalle Carreón, ahora a sus 75 años de edad, refirió que un 16 de febrero de 1971, con tan sólo 23 años, inició como trabajador en la topografía de las minas Las Truchas en lo que hoy es la tenencia de La Mira y que sería parte del proyecto de Fundición de Fierro y Acero, donde trabajó hasta el 9 de mayo de 1991, día que privatizó.

«Un 31 de enero de 1991 avisaron por radio y otros medios de comunicación que la empresa dejaba de ser del estado para ser administrada por la iniciativa privada, muchos en ese momento creímos que la siderúrgica ya no se iba abrir porque incluso el Ejército, que había un destacamento en el acceso principal también empezó a retirarse.

  «Mucha tristeza, para mí, fue mucha tristeza, porque ahí trabajaban parientes, trabajaban amigos, vecinos, trabajó mucha gente», señaló don Odilón, rememorando ese tiempo en que unos cinco mil empleados de la empresa, una de las más grandes de la entidad, de pronto se vieron en la calle.

  La siderúrgica fue fundada el 5 de mayo de 1970 en la época del presidente Luis Echeverría Álvarez, ante la alta demanda de acero para tubería, rieles, estructuras, sobre todo varillas y alambrón, a iniciativa de importantes hombres de negocio que sabían de los grandes yacimientos de fierro en los alrededores de La Mira y hasta casi llegar a Colima y Jalisco.

  Instalada en un terreno de poco más de 226 hectáreas, la empresa operó el alto horno Eréndira, que entró en funcionamiento con una producción de 350 toneladas diarias y para 1990, producía de 84 mil toneladas de acero.

  Don Odilón recuerda haber trabajado en las diferentes áreas de Sicartsa, desde la fabricación de pelet, en la laminación, en la fundación de hierro en el Alto Horno, en almacenes Centrales de Operación ACO, y materias primas, así como en la elaboración de la palanquilla en Aceración, situación que le trae muchos recuerdos alegres, así como de tristeza tras la privatización de la compañía.

  «Todos los que estábamos ahí, trabajábamos en muchos departamentos. Destacó que trabajar en esta empresa era peligroso, «pues una vez en su interior, no sabías si ibas a salir caminando o en camilla, porque había mucho riesgo, había muchas vías de ferrocarril, locomotoras, muchas grúas viajeras, había muchos cables de energía eléctrica».

 Se refirió a un accidente de grandes dimensiones que se registró en la empresa un 20 de noviembre de 1981, cuando una falla de agua en los Boster de B.O.F se enfrió el refractario del Crisol conocido como Convertidor, y al vaciar la olla de arrabio se produjo una fuerte detonación que lanzó una placa por los aires dañando «Una grúa viajera que llevaba colgada la olla de arrabio con 275 toneladas de fierro se tiraron varias toneladas de fierro hirviendo a mil 750 grados de temperatura», evocó.

  Durante su vida laboral, a don Odilón le tocó ver más accidentes con personas que fallecieron por quemaduras o que perdieron alguna extremidad, a pesar de que todos trabajaban con las botas mineras, casco de protección e indumentaria de mezclilla.

  El día de la privatización, recordó, se quedaron sin trabajo más de cinco mil empleados, entre sindicalizados y de confianza. «Hubo muchos motivos por los cual se cerró, pero en ese tiempo, algunos medios de comunicación, pues tal vez contratados por el gobierno y algunas empresas, decían que los únicos culpables éramos los trabajadores, pero los motivos fueron muchos», el principal fue que el Gobierno de Salinas de Gortarí puso en manos de la iniciativa privada las empresas del país, aclaró.

  Recordó que en esos años, los obreros salían de trabajar, y se veía gran derrama económica en la región, los mercados, y las tiendas de aquellos entonces siempre estaban llenos, y a través de los tiempos se deja ver una recesión económica, quedando solo en los recuerdos la época de bonanza, hoy pese a que hay nuevas empresas, en el puerto que mueven contenedores, Pemex, Fertinal, no se ve circulante monetario.