*A los 14 años, Rodolfo «X» empezó su consumo de alcohol en la secundaria por sentirse parte de su grupo de amigos
POR Baltazar SÁNCHEZ HUERTA / Redacción
LÁZARO CÁRDENAS, MICH.-A los catorce años, Rodolfo «X» empezó su consumo de alcohol en la secundaria por sentirse parte de su grupo de amigos, ya que buscaba su espacio, al provenir de una familia disfuncional. En Alcohólicos Anónimos él encontró la fuerza, la aceptación y la camaradería que necesitaba para dejar de beber y drogarse. Hoy tiene diez años limpio e invita a participar en la Doceava Semana de Alcohólicos Anónimos para Jóvenes.
Narró que su alcoholismo se fue haciendo cada vez más fuerte y a los 15 o 16 años tuvo su primer contacto con drogas como marihuana, resistol, limpiador para PVC, pero se envició más con la cocaína en piedra y en polvo, lo que fue su martirio desde los 16 años.
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Abandonó la preparatoria y se puso a trabajar, pero el dinero que ganaba era para seguir bebiendo, por lo que cayó al hospital y estuvo once veces detenido, lo que no es una experiencia nada agradable, confiesa. En una de esas ocasiones, cuando tenía como 19 años, le tocó ver a su madre cómo lo estaba esperando afuera de la Cárcel en aquellos entonces la mal llamada “Borracha” con los ojos llorosos.
A los 24, un fin de semana en que llevaba cuatro días tomando y drogándose, su madre envió a otro de sus hijos que ya militaba en un grupo AA, quien desde Las Guacamayas llegó a Lázaro Cárdenas tocando puerta por puerta. “Entre sueños yo escuchaba que alguien andaba buscándome y era él, yo ya tenía delirios».
«En pocas palabras me dijo: tú ya no tienes nada, a mamá solo la haces sufrir, ya te corrieron del trabajo, tienes un montón de deudas, tu novia ya no es tu novia. Creo que había perdido todo, toqué fondo de esa manera», recordó. «Yo no quería dejar de beber, pero él, mi hermano fue el que me transmitió el mensaje y me fui con él. A partir de mi primera reunión no he vuelto a beber, al poco tiempo recuperé el trabajo que había perdido y conocí a la que hoy es mi esposa y el día de hoy tengo un hijo de siete años y una niña de tres, así como un pequeño negocio”, compartió.
Alcohólicos Anónimos me ha dado la oportunidad de dejar de sufrir, además me ha dado la oportunidad de conocer algunos lugares de la República Mexicana.
“En AA he encontrado que no es aburrido, hoy hago cosas con mis hijos, ya no hago otras cosas que me lleven al alcohol, ahora lo que hago es para mí, y me he sentido más pleno, dijo. Es una gran alegría poder compartir eso a la gente que cree que no tiene solución o no tiene salida, a ellos les invito a que se acerquen para que tengan la misma oportunidad que yo he tenido de dejar de beber”, insistió.
“A la gente que no conoce AA, que tiene mala información del movimiento, quiero decirle que nunca me han obligado, que tengo la libertad de venir o retirarme a la hora que desee”. Concluyó que en el movimiento ha encontrado el amor fraternal de la aceptación, pues no le han rechazado, además ha encontrado camaradería a cambio de nada.
Lleva 6 años limpio
Con tres meses militando en Alcohólicos Anónimos, pero con seis años sin consumir drogas, el jovén de 23 años desea compartir a los jóvenes que “no estás solo, se puede dejar de drogar, dejar de beber, hay una manera de vivir”, como parte de la Doceava Semana Nacional de Alcohólicos Anónimos para Jóvenes, que se realizó del 26 al 29 de septiembre, actualmente en este puerto de Lázaro Cárdenas.
En charla para este Diario Digital comparte que cuando llegó a AA hace tres meses por casualidad, pues acompañó a un amigo al grupo Lázaro Cárdenas, encontró el calor que se sentía ahí, por lo que se quedó y descubrió esa parte espiritual del servicio que no había encontrado en ningún otro lugar.
Antes asegura no había encontrado la fraternidad, la unión y amistad que existe al interior del grupo, lo que le gustó y le atrajo porque se siente parte de éste, incluido, aceptado, esto le ha dado pertenencia, por lo que decidió quedarse con la idea de alimentarse de los 12 pasos de AA, del poder superior y de las experiencias que le han compartido personas mayores. Para él las drogas y el alcohol siempre han representado un problema, pero desde que ingresó hasta el día de hoy dejó de consumir tanto alcohol como drogas.
Sin embargo, reitera que había algo que no se acomodaba en su vida en la parte espiritual sobre todo, pues a pesar de haber practicado ejercicios terapéuticos, escuchar, hablar, trabajar en sus emociones y en sus defectos de carácter, sentía que no estaba bien con él mismo y que tenía un vacío que no lograba llenar.
Buscó llenar ese espacio integrándose a la iglesia, lo que le ayudó a sanar algunas cosas y otras no, pero al llegar a AA le gustó la forma en que abordaban las sesiones, la manera en la que hablaban y el calor que se sentía ahí, y se quedó.
Reflexiona que el mensaje que le gustaría que le hubieran dado es que “no estás solo, se puede dejar de drogar, dejar de beber, hay una manera de vivir sin esta forma que los jóvenes tienen muy arraigados, como los temas del barrio, de banda, de graffiti”.
Con el programa de AA, se ha ido dando cuenta que se puede vivir de otra forma y que no es esta la única manera de ser uno mismo. “Encontré mi esencia, mi identidad de otra manera, de una forma más sana que no me haga daño y que no le haga daño a su familia. Se puede vivir de una mejor manera y con más amor, con más cercanía, que es lo que como joven busco”, comenta.
