Especial por la Aproximación de Dia de Muertos

“Leyendas de Terror”

No es el miedo… ¡No!. Es el temor a los desconocido, es la incógnita del más allá.

La mujer de blanco en la Noyola: el fantasma de la mujer del Palmar 77

*Cuentan vecinos del Fraccionamiento J. Noyola Infonavit, y Don Luis vendedor de coco, habló de una espectral aparición que horroriza a quienes la ve pasar por el lugar.

POR Baltazar SÁNCHEZ HUERTA / Redacción

LÁZARO CÁRDENAS, MICH.- Los que afirman haber tenido un encuentro con ella, la describen como una mujer de buen aspecto; cabello largo, facciones finas, figura estilizada y ataviada con un inmaculado vestido blanco. Sin embargo, pese a la primera impresión, que regularmente es agradable debido al bello rostro de la etérea fémina, el horror pronto se apodera de aquellos cuya mala fortuna les guía al eterno deambular de esta fantasmal aparición.

El espanto es tal que, según cuentan, ha ocasionado casi la muerte por infarto de al menos un par de personas que dice haberla visto, quienes al mirar aquél traslúcido y demacrado rostro, dejan en un ahogado grito su último aliento.

El espectro es visto normalmente en el área de los baños, de las casa y sus apariciones han pasado a ser ya tema común de los vecinos del Fraccionamiento J. Noyola, Infonavit convirtiéndose estas narrativas en una más de las tantas leyendas que se difunden desde antes de la edificación del fraccionamiento, terrenos rifados por la empresa Sicartsa hace varios años y se denominó “El Palmar 77” sobre la avenida Belisario Domínguez pegado al Canal de la Avenida Noyola.

Se desconoce qué es lo que hay detrás de esta misteriosa figura y el por qué su aparición trasciende desde el interior del Hospital Naval zona federal propiedad de Marina, no solo del lugar pues desde dicho lugar recorre  por la orilla del canal donde Don Luis, que vende coco al lado, testimonio que junto con su esposa la han visto pasar, existen un sinfín de leyendas e historias que giran en torno a este tipo de avistamientos que, en caso de ser mirada por algún menor, trae suerte, pero si aquél quien le ve es una persona adulta, su aparición traerá consigo la muerte.

Conocedores del tema paranormal, afirman que estas manifestaciones son comunes en cementerios y lugares donde la tragedia arrebató de manera violenta o repentina la vida de alguna desdichada mujer. Se trata, en ocasiones, de algún ancestral espíritu maldito, condenado a vagar hasta el fin de los tiempos en espacios donde hombres y mujeres dejan cada día una parte de sus fuerzas y espíritus, por lo que sus apariciones serían más comunes en los ya mencionados lugares.

Quizás sus apariciones sean más comunes en lugares donde las personas se encuentran solas, como baños o bodegas, ya que es bien sabido que las entidades de bajos astrales, dígase demonios o almas malditas, se alimentan principalmente de emociones negativas, tales como el odio, la ira y, más aún, el miedo.

Al estar solos, los primitivos instintos hacen que el hombre se sienta más vulnerables, por lo que quien llega a tener el infortunio de cruzarse en el camino de estos seres, termina dándoles poder; con cada aparición, estos seres se vuelven más fuertes y difíciles de erradicar del mundo de los vivos.