*Los cafres del volante no respetan al peatón ni los espacios de los transeúntes, menos los semáforos.

POR Baltazar SÁNCHEZ HUERTA / Redacción

LAZARO CARDENAS, MICH.- La reciente decisión del gobernador de Michoacán, en decretar la eliminación de multas de tránsito en todo el estado, ha suscitado opiniones contrarias entre organizaciones civiles y expertos en movilidad. La medida, que entraría en vigor próximamente, busca fomentar un enfoque más humanista en la regulación vial, pero enfrentan advertencias sobre su impacto en la seguridad pública.

El principal argumento en contra es la falta de un sistema de regulación vial robusto y técnico, ya que un 87 por ciento de los municipios en Michoacán no disponen de un reglamento de tránsito actualizado. Sin una base normativa sólida, medidas como esta podrían agravar el caos en las calles, donde las imprudencias y malos hábitos —como el exceso de velocidad, conducir bajo influencias o la omisión de uso de dispositivos de seguridad— ya representan aproximadamente el 90 por ciento de los incidentes viales.

Además, expertos señalan que las multas actúan como disuasivos efectivos, especialmente para conductas peligrosas que ponen en riesgo a peatones, ciclistas y usuarios del transporte público. La ausencia de sanciones, argumentan, puede disminuir la percepción de consecuencias y promover comportamientos irresponsables en las calles, en un contexto donde el orden vial es fundamental para la protección de todos los actores en movilidad.

Para garantizar que la eliminación de multas no comprometa la seguridad, se exige el desarrollo de un plan técnico claro, alineado con la Estrategia Estatal de Movilidad, que incluya responsabilidad y mecanismos de supervisión por parte de las autoridades. La importancia de fortalecer la regulación vial radica en que las medidas deben ir acompañadas de campañas educativas y vigilancia efectiva, con una visión integral para mejorar la convivencia en las calles y reducir accidentes.

Este debate refleja una tendencia global de replantear las estrategias de control en tránsito, donde la formación y la cultura vial son tan vitales como las sanciones. La experiencia internacional muestra que, en países con altas tasas de movilidad segura, las sanciones económicas se complementan con educación y campañas preventivas, logrando mayor efectividad en la protección de la ciudadanía.