*Al gobierno se le hace fácil ordenar “Quedarse en Casa” pero del Cielo no nos cae nada
POR Baltazar SÁNCHEZ HUERTA
LÁZARO CÁRDENAS, MICH.- Acróbatas, payasos de crucero y limpia parabrisas dicen no ser héroes, pero tiene que llevar el sustento a sus hijos y familiares, detallan que desde muy temprano o en horas de la tarde con la bendición de dios tienen que salir y perder el miedo a la muerte. Hoy sale todos los días y enfrenta a la epidemia de coronavirus sin miedo. Saben que si no hace girar un balón de fútbol, los bastones frente a decenas de coches en busca de que le regalen una moneda, su familia no comerá.
Juan Paulo en el crucero de Soriana, No usa cubrebocas, no tiene seguro social ni garantizado su acceso a servicios médicos en la ciudad. No sabe que hará si se contagia de Covid-19, lo único que le importa es juntar 300 pesos para darle de comer a su hijo y a su mujer, cubrir sus gastos y seguir: «La vida es como el fútbol, el balón sigue rodando y no hay que parar», comenta.
Todos los días sale de la colonia Las Palmas, se junta con su cuñado y amigos Jorge y Chava, uno viene desde la Lucio Cabañas y otro de la colonia Las Estrella. Normalmente se juntan para jugar, pero ahora lo hacen para mantener a sus familias, la epidemia no los detiene.
De Igual forma desde las 11:00 de la mañana. La luz se pone en rojo, la Pareja de Saúl y Verónica los dos de ellos se apoyan con dos menores más a realizar labores de parabrisas frente a Palacio Municipal y esto, con una gran agilidad, y van hacia los autos por una moneda, muchos sí les dan unos un peso, otros dos, los mejores son de cinco. «Esta es nuestra epidemia. La situación de nuestro virus. Está difícil, para nosotros está muy difícil porque vivimos de la gente. La vemos dura y si nos afecta demasiado. Salimos a generar algo para la familia. Esto es para tener comida, la meta son 200 o 250 pesos diarios, yo salvo el día con 300, pero es bien difícil», detallan.
No pierden el ánimo. «Somos personas que a falta de oportunidades en empresas para un empleo debemos enfrentar la epidemia. Es algo muy complicado porque el no tener un oficio o la oportunidad de trabajar nos hace más difícil todo, que de por sí ya es complicado, nos echa a perder la poca estabilidad que hemos logrado. Usamos el semáforo para enfrentar los obstáculos que nos pone la vida, aquí lo estamos haciendo de nuevo», dice a este medio.
— Hay una epidemia y tienes que salir a trabajar, ¿no te da miedo de enfermar?, —se le cuestiona.
— Miedo no. Las circunstancias nos obligan y hay que llevar de comer a casa.
Ellos lo toman tranquilo y ríen: «Cuando llego a la colonia, pues a descansar porque hoy ni al parque se puede ir, todo está cerrado». Así pasan las horas. Para el mediodía hacen un alto. Buscan una sombra y cuentan las monedas: 240 pesos, de a 80 para cada uno, tienen que seguir para juntar al menos 200 por cabeza. Cada uno muestra sus cualidades como payaso acróbata, otros limpiando parabrisas. La gente los ve bien, pero falta un rato para que logren juntar 200 pesos que necesitan cada uno para cubrir el día. Hay luz roja en el semáforo, viene el momento lanza agua y el trapazo… Y ríen ante la adversidad diaria.
