Antes entregaban cartas y postales, hoy, recibos y estados de cuenta
POR Baltazar SÁNCHEZ HUERTA / Redacción
LÁZARO CÁRDENAS, MICH.- Hasta hace algunos años, antes de la aparición de la Internet y los teléfonos inteligentes, el Servicio Postal Mexicano y su personal eran los portadores de las buenas y a veces no tan buenas noticias. El cartero era esperado con ansia en muchos hogares y al escuchar el sonido de su silbato, la gente que esperaba alguna noticia, salía a su encuentro. Hoy a pesar de las tecnologías inteligentes este oficio subsiste en el país.
Carlos Alejo Colón, de profesión Electricista, pero con una trayectoria de más de 26 años como cartero, relató a este medio que antes lo que más repartían eran cartas personales o tarjetas postales y en diciembre navideñas, compañeros que ya no están con nosotros me contaron que en diciembre y principios de años los niños acudían de la mano de sus padres a depositar la carta a Santa Claus o los Santos Reyes, los buzones se llenaban de ilusiones de los niños.
Actualmente por lo de la Internet ha cambiado un poco y ahora lo que más se entrega son recibos de teléfonos, paquetería, revistas o el servicio certificado; que es lo que la gente llega a requerir más, entrevistado en el Palacio Municipal, a donde llegó para entregar correspondencia en dependencias como Secretaria y otros departamentos del Ayuntamiento, un poco nervioso pero amable, recordó que la época del año en la que más cartas trabajo tenían era diciembre, pues la gente tenía la costumbre de enviar tarjetas navideñas a sus familiares y amigos.
Del país del norte se recibían más correspondencia, aunque el servicio de Correos recibía correspondencia de todo el país, también llegaba del extranjero. “Por el remitente se da uno cuenta de dónde vienen. Del extranjero venían más de los Estados Unidos, Alemania o España. Con el paso del tiempo y al prevalecer el uso de los teléfonos inteligentes, redes sociales y demás plataformas de comunicación, el tipo de correspondencia cambió y actualmente ésta proviene de bancos, de empresas como Teléfonos de México que requieren el servicio para distribuir recibos o estados de cuenta y la paquetería internacional, que es lo que ahora la gente pide más por internet”, dijo.
Con estas herramientas virtuales la gente dejó de dar importancia al cartero, subrayó que por ser anteriormente el único medio de comunicación entre las personas que vivían distantes, se daba más importancia a la figura del cartero; ahora es muy diferente pues dejó de haber incluso, contacto con el receptor de la misiva.
Ahora por seguridad piden que las cartas o los documentos los ponga uno en el buzón o bien abajo de la puerta, porque había ocasiones en las que se la robaban; eran algunos casos, no siempre; todavía hay gente que tiene sus buzones en los edificios y ahí es donde todavía se deposita el correo.
Pese a que son mínimos los riesgos que se corre, dijo, salvo ser correteados por algún can que los ve acercarse, los riesgos a los que se expone el cartero son mínimos, aunque de cuidado, principalmente por el tráfico. “Hay más carros y más motocicletas en la ciudad, pero no hay algún impedimento para que podamos realizar nuestra actividad”, indicó. Sólo, dijo, hay que estar tranquilo, concentrado y al pendiente de lo que pasa en la calle cuando andan entre los carros, para no atropellar a la gente o empujarla, cuando andan en bicicleta.
A pie, o en bicicleta o en motocicleta, los carteros recorren día a día muchos kilómetros, dependiendo de las rutas que les asignen. Cuando les toca entregar correspondencia dentro de la ciudad caminan entre ocho o 10 kilómetros al día, hay quienes los recorren en bicicleta, por lo que con el paso del tiempo agarran condición física y hacer ejercicio se les hace una costumbre.
El cuerpo se llega a adaptar, incluso con el clima, porque cuando hace mucho calor es algo pesado, cuando llueve también, pero se va uno acostumbrando con el paso del tiempo y ya no se asusta uno de las inclemencias del tiempo. Aunque haya lluvia, mucho frío o calor nosotros salimos a cumplir con nuestro trabajo.
Su horario de trabajo es variable pues depende de la carga que tienen que entregar. Hay ocasiones que empiezan a las 11 y terminan a las 4 de la tarde, otras veces comienzan más tarde y concluyen con la entrega a las 4:30 o 5 de la tarde.
Don Carlos, quien mencionó que es cartero por herencia pues su padre y su hermano trabajaron en el Servicio Postal durante muchos años, dijo que su profesión la desempeñó dentro del Correo en el área de Electricidad; pero como en toda empresa, también ahí se hacen cambios y desde hace 26 años es cartero, oficio que le gusta y por tanto, lo hace con gusto.
