*En el mundo se enfrenta a una crisis sin precedentes y sin final aparente, durante los primeros meses de lo que va del año, el número de personas con hambre en el mundo creció de 282 millones a 345 millones.
POR Baltazar SÁNCHEZ HUERTA / Redacción
LÁZARO CÁRDENAS, MICH.- La edición de 2022 tiene lugar en un momento en el que la seguridad alimentaria mundial afronta amenazas procedentes de varias direcciones, al sumarse la escalada de los precios de los alimentos, la energía, los fertilizantes hasta factores tradicionales como la crisis climática y los conflictos prolongados. Entretanto, la pandemia de la enfermedad por coronavirus (Covid-19) continúa teniendo un efecto dominó, que pone de relieve lo interconectadas que están nuestras economías y nuestras vidas.
“Ante una inminente crisis alimentaria mundial, debemos aprovechar el poder de la solidaridad y el impulso colectivo para construir un futuro mejor en el que todos tengamos un acceso regular a suficientes alimentos nutritivos”, Como suele ocurrir, los más vulnerables son los más perjudicados, esto es, mujeres, jóvenes, pueblos indígenas y agricultores rurales. Ellos son con frecuencia quienes más problemas tienen para lograr el acceso a capacitación, financiación, innovación y tecnologías.
El Día Mundial de la Alimentación de 2022 se celebra “en un momento difícil para la seguridad alimentaria mundial” e instó a las partes interesadas a actuar conjuntamente para pasar “de la desesperación a la esperanza y la acción”, el Papa Francisco, en un mensaje leído en su nombre, pidió que no se perdiera de vista el hecho de que las personas “no son solo números, datos o un flujo de estadísticas interminables”.
“Este año, más que nunca, el Día Mundial de la Alimentación debería ser un llamamiento a intensificar las medidas para ayudar a los pequeños agricultores en las zonas rurales, que suministran alimentos a sus comunidades y países —en una crisis tras otra— a pesar de la desigualdad, la vulnerabilidad y la pobreza”, este día con hambre en muchos hogares del mundo celebramos Día Mundial de la Alimentación.
“Lo que más me preocupa es lo que está por venir, esto es, una crisis de disponibilidad de alimentos, pues las repercusiones de los conflictos y el cambio climático amenazan con sabotear la producción de alimentos mundial en los próximos meses. El mundo debe abrir los ojos ante esta crisis alimentaria mundial sin precedentes y actuar para evitar que quede fuera de control”, el Día Mundial de la Alimentación de 2022 se celebró el viernes en Roma bajo la consigna de “no dejar a nadie atrás”, en el contexto de un empeoramiento de la crisis mundial de la seguridad alimentaria y cifras récord de personas en riesgo de padecer graves niveles de hambre en África y Asia.
Este acto anual (en rigor, el día exacto es el domingo 16) conmemora la fundación en 1945 de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). En una ceremonia mundial en la sede de la FAO en Roma se transmitieron los mensajes de, entre otros, Antonio Guterres, Secretario General de las Naciones Unidas; el Papa Francisco y Sergio Mattarella, Presidente de Italia.
También se llevaron a cabo cientos de iniciativas conexas en unos 150 países de todo el mundo, con la presentación de un llamamiento a la acción en más de 50 idiomas en carteles digitales y a través de creativas iniciativas de marca, incluido en el Aeropuerto Internacional de Kigali, la estatua del Cristo Redentor de Río de Janeiro, las Cataratas del Niágara y Piccadilly Circus en Londres.
Además de las 970.000 personas en riesgo de padecer hambruna en Afganistán, Etiopía, Somalía, Sudán del Sur y Yemen, el número de personas aquejadas de hambre en todo el mundo va en aumento (hasta 828 millones en 2021, según el último informe de la FAO “El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo”) y 3.100 millones de personas no pueden permitirse aún una dieta saludable.
Sin un acceso equitativo a los alimentos, millones de personas en nuestro planeta, especialmente aquellas que viven en los países más pobres, no podrán gozar de una vida saludable, una educación de calidad y oportunidades de crecimiento social y económico.
El objetivo es fomentar el diálogo y el debate entre las partes interesadas pertinentes, incluidos los jóvenes, los agricultores, los productores en pequeña escala, los pueblos indígenas, los responsables de la formulación de políticas, los inversionistas agrícolas y los científicos, que vendrán de todos los rincones del mundo con un objetivo en común, a saber, generar avances significativos en materia de seguridad alimentaria con miras a lograr un futuro alimentario mejor para todos, sin dejar a nadie atrás.
Esta situación requiere transformar los actuales sistemas agroalimentarios para brindar las mismas oportunidades a todos los productores y ayudar a los pequeños productores a lograr acceso a nuevos mercados. Las inversiones en capacitación, incentivos, ciencia, datos e innovación pueden ser de gran ayuda para situar a los pequeños productores en el centro de esta transformación y convertirlos en agentes activos e iguales del desarrollo sostenible.
Por último, los gobiernos deben integrar la promesa de no dejar a nadie atrás en sus estrategias, planes y presupuestos a fin de alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas.
