Democracia, Libertad de Expresión y esfera digital

POR Baltazar SÁNCHEZ HUERTA

  El ejercicio del periodismo en este país es, desde hace muchos años, una profesión de riesgo elevado. Manuel Buendía, 34 de su muerte un 31 de mayo, cuantos Periodistas desaparecidas y desaparecidos, asesinados o coaccionados en su trabajo diario, es la realidad de esta profesión cuyo deterioro va en paralelo a la pérdida de calidad democrática del país. Ante la inacción de los diferentes estamentos públicos para poner freno a esta situación, se suceden tanto dentro del país como a nivel internacional diversas iniciativas de apoyo mutuo y protección a periodistas y personas defensoras de derechos humanos.

  En 2015, la revista “Pueblos” publicaba el artículo “Libertad de prensa en México: entre la negligencia y la incapacidad del Estado”, una radiografía sobre el mal momento por el que pasa hoy el ejercicio del periodismo en el país, donde desde un funcionario, un capo, tiene el poder no solo de decidir sino de privar de la vida sin considerar que al ejercer nuestro labor es dar a nuestra familia seguridad de un sustento y una vida digna a medias.

  Lo que se considera la quinta revolución tecnológica mal empleada destruye de manera poderosa, como es el Internet, sus diferentes plataformas, motores y especialmente las llamadas redes sociodigitales como Twitter, Facebook o Instagram, se han convertido hoy en espacios de construcción de narrativas e imaginarios sociales y políticos en constante disputa.

  En los últimos años se ha vuelto ya noticia común el uso de estrategias de intervención de estas herramientas para alterar debates en la esfera pública. Desde temas polémicos en los que se busca acallar la oposición o voces críticas, hasta procesos electorales como se hizo visible en el caso de Cambridge Analytica, empresa que intervino en la campaña del Brexit y en la elección en la que resultó electo Donald Trump.

  Andrés Sepúlveda, en torno a la manipulación digital de la campaña presidencial en México en el 2012, hasta el caso más reciente de las elecciones brasileñas, en el que además de las redes mencionadas, se utilizó whatsapp para orquestar una campaña de odio y miedo.

  Pese al avance de la tecnopolítica, es decir, la apropiación y el uso crítico de las redes para la participación ciudadana, la visibilización de temas claves, la denuncia y especialmente la organización del descontento, el crecimiento y expansión de malas prácticas en Internet es notable. Lo real se construye a partir de imágenes y narrativas, de la movilización de emociones, y las redes son esas interfaces en las que es posible, parafraseando un texto “construir un clima” político hoy en día. Es decir, estas plataformas pueden ser herramientas de producción y control de cierto ambiente hostil que impide la conversación.

  Durante la gestión de Enrique Peña Nieto (2012-2018), fueron constantes los casos del uso de estas estrategias, en este periodo se acuñó el término “peñabot” que incluso cuenta con una entrada en Wikipedia. A partir de 2016, una vez que fue inaugurado Signa Lab, el laboratorio enfocó parte de sus esfuerzos académicos a generar las herramientas, las metodologías y los análisis multicapa a profundidad de los acontecimientos y discusiones relevantes para la democracia, la libertad de expresión y la justicia no solamente en México, sino en distintas partes del mundo, donde la centralidad de lo digital es clave para la pluralidad y la fortaleza de la esfera pública. Desde entonces SignaLab ha realizado diferentes estudios y análisis en torno a tres dimensiones claves: el uso de las redes sociodigitales como herramientas para la autoorganización de la sociedad como en el caso del movimiento feminista conocido como #8M por su etiqueta en redes; el crecimiento de la polarización que encuentra en redes un espacio propicio para la crispación social, como en el caso de las llamadas caravanas migrantes; y se ha seguido con especial interés lo que llamamos narrativas orgánicas y artificiales en la construcción de la representación de la realidad, éstas últimas, las artificiales y atípicas fueron recurrentes a lo largo del sexenio de Peña Nieto y en muy diversas coyunturas.

  En México, en el marco de los 100 días de haber llegado al gobierno, seguidores en Twitter del presidente Andrés Manuel López Obrador, realizaron diversos ataques lanzando campañas de ridiculización a periodistas, medios de comunicación y usuarios con una postura crítica hacia las acciones del mandatario. Ejemplo de ello han sido tendencias como #PrensaFifi o #Chayoteros, que abiertamente convocan a unirse a usuarios que quieran defender, atacando, a quienes critican al presidente.

  Ambos hashtags han sido usados en diferentes coyunturas, sin embargo durante los dos primeros meses de 2019 se convirtieron varias veces en tendencias que acapararon gran parte de la discusión online.

  Las constantes descalificaciones han ido escalando no solamente hacia los periodistas de la prensa más convencional en México, como Ricardo Rocha, Loret de Mola o López Dóriga, sino especialmente a las y los periodistas que cubren “las mañaneras”, conferencias matutinas en las que López Obrador usa con frecuencia adjetivaciones como “prensa fifí”, a la que acusa de calumnias y “voladas”. Por ejemplo, Ivonne Melgar, reportera de Excélsior e Imagen Televisión, autora de la columna Retrovisor y escritora de la revista Mujer es Más, recibió una oleada de ataques.   Hoy  día con el actual Gobierno y su ruda campaña de descalificación a medios, no solo es de riesgo la profesión del periodista o comunicador sino de denigrar el oficio, quebrantando aquello que se dice “Nadie tiene el derecho de prohibir o limitar mi libertad de expresión. Fundamentado en los Artículos 6º y 7º constitucionales; y artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos en los tratados de Ginebra, luego entonces ¿Dónde está el Cuarto Poder?