*Tortugas laúd son amenazadas por la depredación del hombre
POR Baltazar SÁNCHEZ HUERTA / Redacción
LÁZARO CÁRDENAS, MICH.- Las tortugas marinas sólo llegan a la playa para anidar, las hembras buscan un lugar que no sea alcanzado por las olas, aun si sube la marea. Llegan a depositar hasta 100 huevos, que corren el riesgo de ser tomados por traficantes. Si esto no ocurre, luego de 70 días, nacen las crías. En su camino hacia el mar enfrentan nuevos peligros, como las gaviotas y pelícanos, que suelen estar listos para devorarlas.
Muy pocas llegan a ser adultas. Aún en esa etapa se enfrentan a desafíos importantes. Están los depredadores naturales como los tiburones. Las tortugas marinas, a diferencia de las de agua dulce, no pueden meter su cabeza en el caparazón y tampoco se pueden salvar de los filosos dientes de una tintorera.
Lo que no es natural y no debiera ocurrir, es que las tortugas queden atrapadas por la acción del ser humano. Todas las tortugas marinas están en riesgo de extinción. Y es que, además de los huevos, se aprovecha la carne, la piel y el caparazón. Algunas de las más vulnerables son la carey y la laúd en este municipio de Lázaro Cárdenas, existe un programa de protección a la tortuga marina; a la zona llegan 4 especies de tortugas, pero la laúd solamente ha llegan a las costas de Michoacán en los registros que se tienen desde hace años.
La tortuga laúd es la más grande de todas, llega a medir más dos metros y a pesar 700 kilos el programa protege a las tortugas que llegan a anidar y los huevecillos se ponen en unos corrales, se mantienen, se cuidan, se protegen, y una vez que eclosionan, las tortugas son liberadas. Muchas veces los visitantes al Campamento Tortuguero Solera de Agua así como turistas, estos participan, evidentemente siempre vigilados y conforme a norma y reglamentación, lo que lo convierte en un atractivo turístico para Lázaro Cárdenas.
Las aletas de las tortugas marinas están adaptadas para nadar. En tierra son muy lentas. Luego de llegar con dificultad al mar, se sumergen unos minutos, pero al volver a la superficie para respirar volvieron a ser vulnerables. Vimos cómo algunas aves se alimentaron con casi la mitad de las tortuguitas. De cada mil que se liberan sólo una llega a la edad adulta. Los seres humanos somos su principal depredador. Dejar de consumir su carne, no adquirir objetos hechos con su caparazón y denunciar la venta de sus huevos, puede ayudar a que esta cifra cambie.
Moisés Hernández Lozano, indicó que como autoridad municipal, lo que hace es turnar los casos a la instancia correspondiente que es la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), y cuando se requiere, dar el apoyo Ecología municipal, lo primero que dice es que no tenemos la atribución de intervenir en la franja de playa, ahí hay un grupo de gente de la Profepa, quien es quien se encarga de darle seguimiento a todo lo que suceda en la playa.
