*El Plan México ha dejado fuera a la región del Bajo Balsas, El Naranjito, San Francisco y Petacalco
POR Baltazar SÁNCHEZ HUERTA / Redacción
LÁZARO CÁRDENAS, MICH.- El 2025 concluyó para los habitantes de Petacalco, en el municipio de La Unión, como un año de frustración acumulada y gestiones estériles, sin resultados, sin compromisos cumplidos, pero sí como un entorno ambiental contaminado que ya causa estragos en la salud de muchos de sus habitantes, No queremos un 2026, como otro año más de gestiones estériles y promesas rotas para Petacalco frente a la CFE.
A la permanente contaminación atribuida a la central termoeléctrica Plutarco Elías Calles, propiedad de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), en este 2025 se sumó un largo ciclo de reuniones, mesas de trabajo y promesas oficiales que no se tradujeron en soluciones reales para una comunidad que denuncia desde hace años una crisis ambiental, sanitaria y económica.
A lo largo del año, pobladores, pescadores y representantes comunitarios insistieron en que la operación de la termoeléctrica, que funciona con combustóleo y carbón mineral, sigue deteriorando la calidad del aire, afectando la salud de la población y dañando de manera directa el entorno marino del que dependen cientos de familias.
Mesas de diálogo sin compromisos.
La presión social obligó, entre mayo y junio, a la apertura de mesas de trabajo entre cooperativas pesqueras, organizaciones civiles, funcionarios de la CFE y del gobierno estatal.
En esos encuentros, los habitantes presentaron pliegos petitorios que incluían la indemnización por la pérdida de producción pesquera, la instalación de filtros de alta tecnología en las chimeneas de la termoeléctrica, la reconversión de la planta a gas natural y la implementación de un plan de atención médica especializada para personas con cáncer y enfermedades respiratorias.
Sin embargo, tras horas de diálogo en oficinas gubernamentales, los acuerdos nunca llegaron. No se firmaron compromisos vinculantes, no se asignaron recursos y las autoridades se limitaron, según denunciaron los propios participantes en estos encuentros, sólo a “tomar nota” de las demandas. Pero nada más.
Incluso, les prometieron una reunión en la que estarían las principales dependencias federales relacionadas con el tema energético, ambiental y de salud, la cual se llevaría a cabo el 19 de noviembre del 2025 y hasta la fecha, no se ha celebrado.
Salud y medio ambiente: el deterioro cotidiano.
Durante todo el año, vecinos de distintas colonias de Petacalco denunciaron la caída constante de ceniza y hollín sobre viviendas, cultivos y calles, así como ruidos ensordecedores constantes provenientes de la planta, que en algunos habitantes ha empezado a repercutir en la pérdida auditiva progresiva, tinnitus, hipertensión arterial, aumento de riesgo de infartos y accidentes cardiovasculares, estrés crónico y ansiedad, trastornos del sueño que les producen fatiga, irritabilidad y falta de concentración, así como problemas de memoria a corto plazo.
Padres y madres de familia expresaron su temor por la salud de niñas, niños y adultos mayores, ante el padecimiento permanente de enfermedades respiratorias, irritación de ojos, nariz y garganta y malestar generalizado; mientras que pescadores alertaron sobre la mortandad recurrente de especies marinas en los canales de enfriamiento de la termoeléctrica, principalmente tortugas marinas.
En octubre, un censo ciudadano reveló la existencia de más de 60 casos de cáncer en la comunidad, cifra que los pobladores consideran reflejo del abandono institucional y la falta de una política de salud pública enfocada en atender una emergencia prolongada.
Cuando los habitantes dieron a conocer esta información a través de medios de comunicación del estado de Guerrero y Michoacán, las autoridades, principalmente de la CFE, les llamaron la atención “por pretender ser alarmistas” y les advirtieron que de continuar con la postura de denuncia pública, las posibilidades de ser atendidos disminuirían.
Un balance crítico de 2025.
El año deja un saldo que los habitantes califican como alarmante: crisis sanitaria, con decenas de casos de cáncer y enfermedades respiratorias sin atención especializada porque la CFE y el gobierno estatal y federal se han negado a construir en este pueblo una clínica equipada y con los medicamentos adecuados para dar atención médica a este tipo de pacientes.
Contaminación constante por ceniza, ruido y emisiones, así como inseguridad industrial, evidenciada por al menos cinco incendios registrados en la planta durante los últimos tres años, el último en octubre de este año.
Colapso económico, principalmente en el sector pesquero, debido a la mortandad de sardina y tortuga en los canales de la central en enero del 2022 y qué hasta la fecha, no se ha podido recuperar ese daño ambiental.
La reconversión pendiente.
La demanda histórica de sustituir el combustóleo por gas natural volvió a ser ignorada por las autoridades federales, pese a las dos solicitudes enviadas en este año a la presidenta de la República, Claudia Sheinbaum Pardo, quien es doctora en Ingeniería en Energía y formó parte del panel de expertos sobre el cambio climático de la ONU, equipo que ganó el premio Nobel de la Paz en el 2007 y por la propia CFE.
Mientras el discurso oficial federal insiste en la autosuficiencia energética, en Petacalco la percepción es otra: la de una comunidad sacrificada por una infraestructura obsoleta que, a más de 30 años de su puesta en marcha, sigue operando sin asumir los costos sociales y ambientales que genera.
El 2025 se despide con la termoeléctrica funcionando a su máxima capacidad y una población que, tras agotar la vía del diálogo, permanece entre la resignación, la frustración, la indignación, la impotencia y la resistencia.
Entre el estruendo de las turbinas y el silencio de las autoridades, la población de Petacalco despide otro año respirando veneno, enfermedad y muerte. El aire que respiran es la prueba de una negligencia que los tres niveles de gobierno prefieren ignorar, dejando a la comunidad en el abandono más absoluto.
En resumen, el 2025, ha sido el año en que el diálogo se agotó y la contaminación continuó; un año de gestiones estériles, promesas incumplidas y una comunidad atrapada entre la enfermedad y la indiferencia gubernamental.
