*Oxxo’s y tiendas de autoservicios no fomentan tradiciones y fortalecer el tejido social
>Los peregrinos se ‘extravían’< El propietario de una piñatería afirma que ahora los ciudadanos prefieren shows infantiles a posadas.
POR Baltazar SÁNCHEZ HUERTA
LÁZARO CÁRDENAS, MICH.- Año con año, cada 16 de diciembre, se da el inició una tradición cuyo origen se remonta a tiempos anteriores a la Colonia, pero que gracias a su colorido proporcionado por piñatas, colaciones, luces de bengala, cantos y el ponche de frutas, las vuelven una celebración que en algunos lugares sigue manteniendo su principio de cohesión social: las posadas, desde hace ya algún tiempo en este puerto esta tradición se opaca cada vez más.
Lo que antes se convertía en parte de la cultura popular que reúne a familias para disfrutar de la época decembrina, la celebración, tal como se conoce, deriva del sincretismo religiosos, hoy ante la aparición de varios credos, desde mormones, cristiano, Testigos de Jheova, y los católicos, la desigualdad en oportunidades que ha generado que el tejido social se rompa en fechas como estas.
Al igual que la comercialización anteriormente los mercados organizaban posadas para los marchantes, hoy tiendas como Walmart, Soriana Mercados, Aurrera, Elektra, y OXXO’s así como cientos de negocios que no aportan nada a las tradiciones de México, haciendo a un lado las posadas navideñas y cuyo significado está íntimamente relacionado en estas festividades de la natividad, algo similar sucede con otro elemento esencial en esta tradición: los nacimientos y peregrinos que acompañan a Jesús.
En los negocios dedicados a la venta de estos productos que son característicos en las posadas y utilizados en los pinos en espera de la navidad y celebración del nacimiento del hijo de Dios, cada vez se ausentan y son pocos los que se aferran a mantener esta costumbre que antaño gozaba de la devoción y respeto. Y se repite la misma historia como con las piñatas: “La gente no desea celebrar posadas, sino shows o fiestas en las cuales no están invitados los peregrinos, nacimientos o las piñatas”.
Un nacimiento es una tradición y en tiempos de los abuelos era algo casi sagrado que todo hogar que se apreciaba de ello debía tener bajo el pino navidad, adornos compuestos del establo, en donde se dice nació Jesús, rodeado de animales de granja, pastores (peregrinos) sus padres María y José, los Reyes Magos y ángeles que guiaron el camino al pesebre en Belén.
Ahora son pocos los que adquieren sus nacimientos y llevarlos a su casa para recrear el nacimiento de Jesús, no es tanto por su valor económico, pues los hay de variados presupuestos desde 200 pesos hasta mil pesos (dependiendo la devoción despertada), se ausentan y con ello parte de la esencia nostálgica de las posadas se va perdiendo para no volver jamás.
La tradición de la letanía por parte de los peregrinos al recorrer las casas de los vecinos solicitando “posada” y la respuesta, así como la alegoría que incita la festividad se ha ido apagando ante la influencia de culturas ajenas a la mexicana.
DALE, DALE, DALE NO PIERDAS EL TINO
No solamente la tradición invoca recrear el cantar la letanía de los peregrinos recorriendo las casas, buscando alojo para el nacimiento del niño Jesús, sino también el vencimiento y perdón del pecado que trajo consigo, y que es interpretado en el rompimiento de las piñatas que albergan los pecados y al vencerla se recompensa con su rico contenido.
Sin embargo, las piñatas se alejan de las tradiciones y en las posadas, han pasado a convertirse más en productos de nostalgia de los padres y abuelos, para dar paso a otro tipo de predilección que nada tiene que ver con ellas. Las piñatas con sus siete picos representan los siete pecados capitales por los cuales el hombre fue desterrado del paraíso, su contenido de colación significa la abundancia y recompensa al seguir una conducta apropiada y de bondad con los semejantes.
El señor Armando Mata Muñoz, propietario de un negocio dedicado a la elaboración y venta de piñatas hoy ve con nostalgia y tristeza que “Las piñatas ya muy pocos las compran, el tino errado en torno a las piñatas se ha nutrido a partir de la influencia de los medios como la televisión, en donde magnifican los espectáculos musicales como única vía de entretenimiento y la gente asume que es la única alternativa de diversión y más en estas fiestas decembrinas.
