«Lo importante es hacer caso a las normas y no mirar atrás lo que se hizo o no»

POR Baltazar SÁNCHEZ HUERTA

  LÁZARO CÁRDENAS, MICH.- El Obispo de la Arquidiócesis de Lázaro Cárdenas, pastor misionero, ha indicado que ahora no es momento de «mirar atrás» lo que «se hizo o no se hizo» sino de «hacer caso a las normativas que se están dando» desde las autoridades sanitarias para detener la expansión del coronavirus COVID-19. Creer o no creer en que existe no debe ser motivo de no acatar disposiciones, debemos disciplinarnos con esta nueva modalidad.

  Armando Antonio Ortiz Aguirre, destacó en entrevista, «Han actuado y lo más importante ahora es que seamos capaces de hacer caso a las normativas que nos están dando. Esto es lo importante ahora, no mirar atrás si se hizo o no. Ahora mismo están actuando todas las autoridades sanitarias, nacionales, estatales y municipales con una fuerza extraordinaria. Hagamos caso, son los que entienden, los que ven las necesidades urgentes», ha subrayado en declaraciones, preguntado por cómo valora la gestión de la crisis del coronavirus que ha hecho el Gobierno y sobre si considera que se ha actuado a tiempo.

  Además, ha alabado el trabajo de los sanitarios, a los que, según ha dicho, salió a aplaudir a la ventana el primer día que se convocó a los ciudadanos, y por los que reza a diario precisamente, asegura que durante este periodo de confinamiento está dedicando mucho más tiempo a rezar para que Dios «intervenga para que esta pandemia pase lo más pronto posible».

  «Dedicó muchas más horas a pedirle al Señor que sea él el que intervenga para que la pandemia pase lo más pronto posible», ha asegurado Ortiz Aguirre, tras pasar toda la mañana rezando en la capilla. El obispo ha indicado que el se ha «quedado en casa» siguiendo las decisiones de las autoridades y que solo sale de su domicilio para ir a la Catedral de Cristo Rey a celebrar la misa que se retransmite en YouTube, «Yo me he quedado en casa siguiendo las decisiones de las autoridades, solo voy en el auto a decir la misa en la Catedral y vuelvo» , ha concretado.

 GRAN DOLOR Y PREOCUPACIÓN

  Ortiz Aguirre, ha asegurado que está viviendo esta crisis con «gran dolor y gran preocupación» por todos los afectados y, en concreto por Lázaro Cárdenas, «afectado de una forma especial» por el coronavirus. Por ello, ha invitado a rezar por que esto «se resuelva pronto». «Creo sinceramente que hay que pedirle al Señor porque él también va a hacerlo posible con las autoridades sanitarias que están haciendo un trabajo extraordinario», ha subrayado, añadiendo que en estos momentos en que no se puede salir, se siente «útil» realizando esta tarea de «contemplación».

   El Obispo, como misionero en Lázaro Cárdenas también se acuerda de las personas que tienen «más riesgo» , como aquellos que padecen alguna enfermedad previa y afirma que le «impresiona» todo de la situación que está viviendo el país y «que afecta a lo más profundo del corazón».

  En todo caso, ha destacado que es «una maravilla» ver la solidaridad y «la creatividad» que está surgiendo en las parroquias, con iniciativas como «adopta un abuelo» con la que personas voluntarias se encargan de llamar diariamente por la mañana y por la tarde a los mayores para que no se sientan solos.

  «Hay diversos modos de una creatividad que implica un deseo de solidaridad, de olvido de uno mismo, hay momentos importantes de la vida cuando se padecen situaciones, en las que es necesario volcarnos con todas las fuerzas», ha enfatizado.

IGLESIAS SIEMPRE ABIERTAS EN LAS PANDEMIAS

  Sobre la decisión de suspender las misas públicas pero no cerrar los templos, Ortiz ha explicado que «la tradición de la Iglesia en las pandemias es que las iglesias siempre estén abiertas». Si bien, ha precisado que «no hay concentraciones de ningún tipo» porque «no va mucha gente» pero defiende que es «un gesto». «La casa de Dios es una casa que no se cierra para nadie. Quizá es un gesto pero es muy significativo», ha remarcado.

  Respecto a los últimos casos de focos de contagio en fraccionamientos o colonias ha asegurado que en las residencias gestionadas por la Iglesia se dan las mismas indicaciones que han ofrecido las autoridades sanitarias para prevenir los contagios y que «se están cumpliendo a rajatabla».

APELA A LA RESPONSABILIDAD CIUDADANA Y CRISTIANA

  El Obispo Ortiz Aguirre también ha apelado a la «responsabilidad ciudadana y cristiana» para prevenir los contagios, sobre todo, a los jóvenes que pueden ser vectores de transmisión.

 «Prevenir el contagio es una responsabilidad ciudadana y cristiana de primer orden en estos momentos, cada persona en su comportamiento es el más importante factor de protección. Hay que reiterar las recomendaciones efectuadas, el contacto social es el primer facilitador de la transmisión y tenemos que limitar al máximo la actividad grupal en todos los ámbitos», ha señalado.

   En concreto, sobre la imposibilidad de hacer visitas a familiares mayores para evitar los contagios, el Obispo, insiste en pedir «prudencia y creatividad» para no poner en peligro a las personas de los grupos de riesgo, al mismo tiempo que no se les desatienda. «Hay gente mayor que no puede recibir la visita de sus familiares, pero la prudencia y la creatividad nos van a indicar en cada caso cómo hacerlo sin dejar desatendidos los servicios que son necesarios para esta gente. Las personas vulnerables son las que más tenemos que atender, pero también hemos de protegerlas y, por eso, ponerlas al margen del contagio, que no quiere decir que no sean atendidas», ha puntualizado.

  Finalmente, el misionero envía un mensaje a las familias que lo están pasando mal por estar lejos de sus mayores o que han perdido a seres queridos. «Es verdad que la familia sufre al ver a un ser querido en la soledad, pero al mismo tiempo sabe que en el hospital está mucho más atendido que en casa, por los médicos, las enfermeras, los sacerdotes. El dolor es grande cuando uno no puede estar al lado de quien está padeciendo pero sería un dolor mucho mayor si fuera yo el transmisor», ha concienciado, animando al mismo tiempo a quienes han perdido a algún familiar o amigo por el coronavirus, por quienes reza a diario, a agarrarse al «consuelo que da la esperanza».