*Ferrocarril sigue representando un problema en “horas pico” para la población de Las Guacamayas

POR Baltazar SÁNCHEZ HUERTA / Redacción

LÁZARO CÁRDENAS, MICH.- Tren sigue causando caos y molestia a los habitantes de la tenencia de Las Guacamayas, donde para cientos de ciudadanos siguen subiendo las molestias por el paso del ferrocarril en la tenencia más grande del estado y el país, perteneciente al municipio de Lázaro Cárdenas que ocasiona que se queden atados por más de 50 minutos bajo el sol el momento en que el ferrocarril tanto de ida al recinto portuario como de regreso al patio de maniobras.

Tenemos conocimiento que el pasado fin de semana dejó incluso una ambulancia varada entre el tráfico y causó molestias muy fuertes entre los ciudadanos, muchos de ellos expresaron a este medio de comunicación que aseguran que esto va a seguir pasando mientras no haya autoridad que le marque el alto a la gente de Kansas City pues están aplicando de que nadie le dice ni se hace nada para cruzar las veces que quieran y por el tiempo que quiera.

Urge un llamado a los funcionarios del tren para que lo haga fuera de los horarios de más tráfico, la secretaría de obras que realizaron estudios de mecánica de piso para la construcción de un puente a desnivel, proyecto que fue descartado por una línea aérea, la única que aterrizaba en el aeropuerto.

El tren provoca congestionamiento vial en la ciudad sin un horario establecido, esta enorme mole de acero atraviesa la ciudad causando congestionamientos vehiculares, cabe destacar que el tren cruza Las Guacamayas hasta dos o más veces al día, lo que genera molestias para los conductores y además un peligro para los ciudadanos, esto ya que no se cuenta con señalamientos que indiquen que el tren estará pasando por el crucero, los ciudadanos han solicitado en múltiples ocasiones que los conductores del tren hagan sonar el silbato con anticipación, pues esto evitaría que los conductores intenten ganar el paso.

Anteriormente el tren cruzaba por Las Guacamayas en la madrugada solamente una vez al día por lo que los conductores y transeúntes no se exponían a un accidente, al atravesar las vías en un intento descabellado por llegar antes que el tren.