*Exigen mesa de diálogo y establecer contratos de compra-venta a fin de reactivar la minería.

POR Baltazar SÁNCHEZ HUERTA  

  LÁZARO CÁRDENAS, MICH.- El 20 de noviembre pasado, ejidatarios de Michoacán y del vecino estado de Guerrero, instalaron un plantón con carpas en el principal acceso de la empresa del Gigante del Acero llamado ArcelorMittal de México, que se instaló en medio de tierras comunales hace más de cuatro décadas. Movimiento Minero Mexicano que encabeza el Licenciado Ulises García Leñero y un grupo de ejidatarios en lucha de reactivar la minería en la región.

  Es sabido, que en toda la zona, que se extiende más allá de la ocupación minera, la población vive en una situación de miseria y pobreza debido a la concesiones que mantiene ArcelorMittal México el trabajo constituye en avanzar del estado de la cuestión de la minería sobre la legislación, la producción, los beneficios y las afectaciones, en particular dentro de la frontera entre los estados de Michoacán y Guerrero.

 El Licenciado Ulises García Leñero, precisó que el municipio de Lázaro Cárdenas, Michoacán y La Unión del estado de Guerrero donde los dueños de los terrenos que tienen Minerales Metálicos y no metálicos, que a la vez son Agricultores Productores de coco, mango plátano y limón quiénes han decidido unirse al Movimiento Minero Mexicano que encabeza el abogado como Dirigente Minero, quien dio una amplia explicación de los Minerales que tienen en sus parcelas.

  A más de 30 días de mantener un plantón en la puerta de los Dos Mártires de ArcelorMittal México, y solicitar una mesa de diálogo para establecer convenios de colaboración de compra venta y poder explotar sus propias tierras que tienen mineral, así la empresa apoya para hacer los denuncios correspondientes, porque existen muy buenos yacimientos de hierro, Oro Plata, cobre, Barita, Caliza, Feldespatos, basalto, y Arena Silica.

  El trabajo resulta relevante porque la explotación minera en Michoacán ha crecido de manera exponencial en los últimos años, y tras ello llevar a los poblados enteros donde sus propiedades agrarias, en sus recursos naturales y en sus organizaciones socio territoriales; pueden ser explorados, la incursión de estas empresas transnacionales tras dejar a su paso deforestación, tierras estériles, contaminación de agua, aire y viento no permiten que los campesinos hagan uso del mineral que hay en sus tierras.

  Lo que piden los ejidatarios hoy no es el cierre de la mina, un complejo moderno que cuenta con dos enormes tajos abiertos y un gigantesco patio de lixiviación en lo que antes estaban las milpas de las tierras de uso común. Esta vez, ellos empezaron pidiendo el cumplimiento de lo acordado con la empresa indú. “Cuando le pregunté a un ejidatario cuáles han sido las afectaciones mayores de no explotar sus minas, me contestó: no se nos permiten tampoco nos contratan como sus obreros.”

  Él, como muchos otros del ejido, y quienes lograron acomodarse se hicieron trabajadores de bajo nivel en la empresa, y ahora, en lugar de sembrar y cosechar su propia comida, tienen que vender su fuerza de trabajo para comer, también mencionó la destrucción de parcelas, la empresa nos arrebata el agua potable al pueblo de la única planta tratadora de aguas residuales, su familia, expresó, compra 13 garrafones de agua por semana y la usan hasta para bañarse porque el agua del grifo no es para el consumo humano, y hasta provoca irritación y comezón en la piel.